es preciso, bajo la insistencia de tus húmedos cabellos, guardar la calma necesaria para besar.
Juraría que te ví, al cruzar la calle esa vez, como tantas otras.
Logré reconocer tu danzar a lo lejos, empapados pasos de lluvia
Encandilaste mis ojos cuya luz respandece en miles de colores arcoiricientos.
No es la espera sin constancia, la pena mortal para mis augurios venideros de buena fortuna.
Si no la luz de el tunel de las casualidades más intensamente perfectas, de esas noches sin destino ni azar.
Emancipandose de la timidez abominable, es como se cruza el rio.
Maquillados atardeceres de mayo
Resplandece de ferbor tu imagen al final del camino.
Lo mejor acaba de comenzar, dicen y vuelven a repetir
esas gaviotas errantes en las esquinas de nuestro, solo nuestro cielo.
Inmaculada de rencor, desapareces y vuelves a aparecer, tardío, indesiso, dormido o taciturno.
No importará más, lo mejor acaba de comenzar, las cuentas regresivas ya no dan más.
El verano se esfumó en un par de horas, no demora en regresar.
Ven, camina más rapido, pronto aparecerás otravez.
jueves, 14 de mayo de 2009
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