lunes, 25 de agosto de 2008
Son esas gaviotas que el cielo ha logrado perpetuar las que intensifico, cada vez que ese concepto de libertad lo veo alejado, y sin temores fuera de mí. Es sin embargo el trago del sabor a la más amarga bilis. Interrumpo aquellos pasos que escucho a lo lejos, pero a la vez me consumo ese tabaco que no logré guardar. Donde abundan esas esperanzas, es donde espero plantar la realidad. Saliendo y caminando dentro de esos laberintos, sin salidas porcierto, he descubierto las vueltas de tus rizos de rayos. Y en el septiembre que se avecina, espero encontrar mi calma, asi como la hallaba de vez encuando, casi al lado de mi cama. Y en esa ventana, recordar mis memorias, y buenos sentimientos, para recordar y no olvidarme de la alegría. Sobran verdades en mi prosa de desamores y fantasías sin despreciar. Mas ronco esos cantares que solían saber que lo expresado, falso nunca fué. En los pequeños vestigios de estas nuevas primaveras que demoran en su augurio, guardo la fuerza y las miradas que me recuerden mi pasado libre y sin remordimientos. Pues el tren ya está llegando, y aunque tan solo me separen pasos, siempre y din dudarlo, sin menos ni más, podrá alejarse, y sin darme cuenta y como tantos dicen, el tren me habrá dejado, jaja.
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